domingo, 16 de marzo de 2008














Junio 21 de 1956.Comienza el cierre de las oficinas salitreras de la Cía. Salitrera Tarapacá, Antofagasta del sector de Tocopilla, grupo que componen las oficinas Prosperidad, Rica Aventura, Empresa y Campamento Candelaria.
Los trabajadores cancelados se dispersarán a través de nuestro largo territorio. Algunos volverán a las tierras que un día dejaron buscando nuevos horizontes, otros serán reabsorvidos por las oficinas Salitreras que aún elaboran en el sector de Iquique. Otros preferirán las ciudades más cercanas como Antofagasta.
Muchos somos los que preferimos la cercanía del mar, que por mucho tiempo no vimos o dejamos de ver; Antofagasta será nuestro nuevo destino.
Producto de la paralización de las Salitreras, esta ciudad se va llenando de gente sin trabajo y de obreros en huelga del mineral de Chuquicamata y de las oficinas Pedro de Valdivia y María Elena, convirtiéndose la ciudad en un lugar en el que deambulaba la gente buscando como sobrevivir junto a los suyos.
En estos momentos de casi desesperación es cuando el hombre comienza a caminar en los años idos. Mientras las oficinas Salitreras se encontraban en actividad productiva, nunca faltó el trabajo y con él la convivencia, la camaradería, la amistad, el sentirse integrado a una gran familia. Ahora, en estas condiciones piensa....quizás con amargura.. que nació en tiempo equivocado y en el lugar equivocado, pero sabe en su interior que todo cambiará un día.
La Pampa ha hecho de él un hombre recio y sabe en su interior que volverá a levantarse.
Han ido pasando los años, hoy todo es distinto a nuestro alrededor, lentamente vamos acondicionando nuestras vidas al tráfago diario de nuestro vivir, fijos los ojos en el mañana nuestro y en el de aquellos que son nuestra extensión en el tiempo, los hijos.
Alguno de nuestros sueños se habrán quedado en el camino, pero no importa, hemos logrado lo principal, la formación de nuestros hijos en el crecimiento personal que nos enorgullece.
Hoy el tiempo en nosotros pasa raudo y la edad va haciendo su trabajo en nuestras vidas. La mente va haciendo sus jugarretas contigo; te olvidaste donde dejaste las llaves......buscas tus lentes y los tienes puesto.....
la vieja te reta por tu mala memoria y te pregunta ¿has visto mis lentes?...
Pero en lo más profundo de ti, está nítida cada vivencia de los días pasados en las Salitreras y no son solamente recuerdos, son parte de ti mismo que has dejado en ellas.
Aún resuena en mis oidos el ruido que producían los motores de la casa de fuerza en la Oficina Esperanza(1946), el sonido del pito de la máquina de elaboración pidiendo vapor para la fondada.
El vozarrón del sereno de noche despertando en el campamento a los del próximo turno. El grito del Socabonero pidiendo al derripiador:
(Culatero...Pícale el queso!!!!)......El ruido que producen las Ascendraderas al desmenuzar los bolones de Caliche, los que luego serán transportados a la máquina de elaboración para preparar la fondada.

Pampino, salitrero, la pampa grita dentro de ti. Si tú algún día vuelves a ella para caminar en los recuerdos queriendo sentir lo que antes te hizo sentir, verás que aunque nada quede de lo que conociste, esos lugares no están desiertos. Las añoranzas, tus emociones, juegan al pillarse en los remolinos que el viento que no es olvido, se forma quizás en tus propios pasos y te dice en su susurrar; mira, escucha, siente en tu ser y recuerda
"siempre estaré aquì".....
Y si de noche caminas solo en la pampa, bajo un límpido cielo cubierto de titilantes estrellas como en alabanza al Divino Creador del universo, sentirás como a la vera del camino, el Caliche se parte bajo tus pies, producto de los cambios de temperatura durante el día, recordándote que está viva y que a lo mejor algún día volverá a poblarse y a sentir tus pasos sobre ella.

Quizás lo que escuches ya no será el ruido del barreno taladrando sus entrañas, ni el golpe del combo de 25 libras despedazando el bolón, ni el ruido de las máquinas sobre los rieles arrastrando los comboyes de los carros cargados de Caliche hacia la oficina para su elaboración, ni el tronar de los explosivos en los rajos.

El tiempo pasa atravezando etapas y cambióndolo todo.

Pampa...Algún día ya no serás más desierto, vergeles florecerán llenando tu silencio que no es silencio, de risas de niños, de vida que se agita en su diario vivir y que puede contemplar como un día lo contemplamos nosotros, los castillos maravillosos que el Padre Eterno formaba a lo lejos con la puna del desierto.......

Cuando eso suceda, nosotros los pampinos, los salitreros ya no estaremos; quizás en espíritu vagaremos buscando el rajo, la calichera, la máquina de elaboración, la maestranza, la pulpería, el bienestar, el rancho de empleados, la pequeña plaza o el cine, la fonda, el club deportivo, la pequeña casa en la que nacieron algunos de nuestros hijos.

Pampa....te has quedado en nosotros por una eternidad, estás en nuestro corazón, en nuestra sangre....En nuestras visiones de hoy, de ayer, de mañana y siempre......


Luis Rojas Geraldo
Pampino por siempre

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