martes, 1 de diciembre de 2009

EL NIÑO DEL CERRO EL PLOMO

ARMANDO Y EL NIÑO VENIDO DEL NORTE

Dice que nació en la montaña, en uno de los cerros aledaños
al paso de los Andes.
Que jugaba a la chueca a lomo de un huemul y que su paseo
favorito era contemplar lo maravilloso de la cordillera a lomos
de un cóndor.

Un día contempla desde arriba, como gente en procesión vienen
desde el norte a través de las montañas deteniéndose en
falda del cerro El Plomo.

Puede ver desde su escondite como construyen una casita
de piedra y efectúan una ceremonia, que por la distancia en
que se encuentra él no puede precisar. Esto dura dos días y
al tercero, ceremoniosamente comienzan a regresar por la misma
senda que llegaron.

Armando pregunta, ¿ volverán ?, ¿ que hay en esa casa de piedra ?
a que han venido de tan lejos...

Han pasado dos días de observación y su curiosidad no le permite
esperar más tiempo, y en su interior se hace el propósito de ver
que es lo que hay dentro.

Cuidadosamente va sacando piedra por piedra hasta lograr una entrada,
y para su sorpresa se encuentra con un niño curiosamente ataviado.

Armando quiere saberlo todo. ¿de donde le han traído? y
por que le han dejado solo, cuando volverán ?... ¿ regresarán a buscarlo?

Pasado algunos días ya pueden comunicarse a medias, y este niño le
confiesa que él es una ofrenda a sus Dioses, y como tal
ha sido criado en forma distinta a los demás niños de su tierra,
no puede aceptar nada en forma de alimentos y que solamente necesita
paz y silencio, silencio y paz...

¿Porqué?,...¿Para qué?... ofrenda consagrada...

Armando un día bajará de las montañas y se integrará a su pueblo,
todo será distinto para él, pero en su mente seguirán bullendo las
mismas preguntas cuando se acuerde de aquel niño
que quiso ser su amigo...



Luis Rojas
1959.